Greenpeace proyectó imágenes con mensajes que hablan de la realidad que viven los residentes en Quintero-Puchuncaví, para asó poder denunciar la contaminación que se vive en la zona.

“La situación es dramática: hay metales pesados en la tierra, plomo en la sangre de los vecinos, derrames de carbón, intoxicaciones masivas, pérdida de biodiversidad y destrucción de recursos marinos. La situación es tan grave que la Corte Suprema ya ha advertido que si vuelven a generar intoxicaciones masivas se deberá generar una evacuación general de la zona. De hecho, hace unas horas la zona ha enfrentado una nueva emergencia ambiental debido a la alta presencia de dióxido de azufre”.

“Lo que hace es alargar la vida de las termoeléctricas hasta el 2050. Es decir, condena a miles de chilenos a seguir siendo envenenados por 30 años más. Si fuera un plan realmente ambicioso, el cierre de las termoeléctricas debiera producirse el 2030 y así aprovechar el enorme potencial de energías renovables que posee Chile”.

“Todavía no hay ni responsables ni claridad respecto de lo que pasó y qué fue lo que llevó a cientos de nuestros hijos a los hospitales”.

“Lo peor de todo es que esto sigue pasando a diario con índices de contaminación que sobrepasan todas las normas, con derrames de carbón y una calidad vida que no se merece ningún chileno”.